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Nuestro punto de partida

En delatorre&hausmann, entendemos que las señas de identidad estética del interiorista no deben prevalecer sobre las del proyecto: respetar la carga de pasado del lugar, el entorno o las intenciones del cliente son el verdadero punto de partida de nuestra forma de proyectar.

Por ello, en la galería de imágenes encontraréis formas muy distintas en las que el interiorismo puede responder: desde un apartamento blanco y pulcro delante del mar, una casa de vanguardia entre las montañas, restaurantes de comida rápida de estilo neo-rural, una masía en el campo con la voluntad romántica de sus propietarios de buscar un nuevo lugar para los objetos de la família, o un despacho de abogados donde la seriedad y la solidez debía transmitirse a sus clientes desde la misma entrada.

"Dios está en el detalle" (Ludwig Mies van der Rohe)

La armonía de un interior es aparentemente intangible, pero completamente estudiada: confort térmico, acústico y lumínico son parámetros controlables que contribuyen a la sensación de protección y bienestar que nos debe proporcionar un buen espacio. El confort visual es algo más subjetivo y cultural que proviene de los valores estéticos que nos hemos ido formando y que nos identifica con el lugar como una extensión de nosotros mismos.

Nuestra misión es detectar la afinidad estética del cliente o negocio, y darle forma construida en cada material, luz o mueble de una forma coherente y singular. Aquí es donde el detalle es tan importante: en los proyectos delatorre&hausmann plasmamos toda la información necesaria para que el cliente entienda como será su vivienda o negocio antes de ser construido. Todo ello, con el máximo rigor técnico para que la obra se desarrolle desde el principio con total control económico, temporal y estético, anticipando y minimizando los clásicos problemas de cualquier obra.